Un recordatorio para mi que quizás te sirva a ti
Que difícil puede ser a veces no perder la paciencia . Que difícil es estar siempre dentro de la calma y controlar nuestros impulsos y emociones, cuando las de nuestros hijos llevan ya un rato fuera de control.
Que difícil es cuando tienes que hacer terapia y estás cansada o no quieres, pero es tu pequeña quien MÁS cansada está. Tiene que ir hacia delante, pero solo quiere echarse para atrás (literal).
Que difícil es estar en una silla sentada y “centrada”, justo trabajando que ella se quede allí por más tiempo y atenta, pero más difícil es para ella que TODAVÍA NO APRENDE cómo hacerlo.
Que difícil cuando me jala el pelo, ufff… como duele, pero más difícil es para ella si la regaño sin explicarle lo que pasa, porque AÚN NO HA ENTENDIDO que me hace daño.
Que difícil además cuando le he explicado algo muchas veces, pero AÚN FALTA explicarle muchas veces más. Que difícil es no perder el control, cuando ella ya lo ha perdido.
¿Cómo le enseñó a autoregularse si yo no puedo hacerlo?
Respirar , a veces hay que parar para poder seguir avanzando. Es normal no siempre estar centrado, controlado, autoregulado, es normal que nuestros hijos a veces tampoco lo estén. ES MÁS normal que ellos no lo estén.
Nosotros podemos reflexionar, respirar y en algún momento volver a la calma. Ellos apenas están aprendiendo cómo hacerlo.
Si no hay interacción en control de nuestra parte, tampoco va a existir ni emerger eventualmente por parte de nuestro pequeño.
La interacción va modelando todo el neurodesarrollo infantil, de ahí la importancia de que tengamos estrategias y herramientas que nos ayuden PRIMERO A NOSOTROS como padres/ terapeutas para LUEGO realmente ayudar a que NUESTROS PEQUEÑOS mejoren en lo que sea que les estemos enseñando.
Un abrazo, Ida.




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